Proceso

Cómo trabajamos

Un traje a medida se hace en cinco momentos, repartidos a lo largo de 5 a 7 semanas. Usted viene al taller en cuatro de ellos; lo que pasa entre medias se queda en la mesa de corte.

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Cita y medidas

La primera visita dura alrededor de una hora. Tomamos más de treinta medidas (cuello, hombros, caída de espalda, largo de brazo por separado) y hacemos un par de fotos de perfil para ver cómo se apoya usted al estar de pie.

Hablamos también de su rutina. Un traje para quien pasa ocho horas sentado se corta distinto que el de quien está de pie toda la mañana; la holgura de la espalda y la altura de la sisa cambian según eso.

Qué traer

Los zapatos que más usa y, si la tiene, una chaqueta con la que esté cómodo. Nos da muchas pistas sobre lo que le gusta.

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Elección de tejido

Puede ser en la misma cita o en otra. Le enseñamos piezas reales y muestrarios, siempre explicando peso, tacto y para qué meses sirve cada uno. En Sevilla solemos recomendar lanas frías y frescos para el traje de diario.

El precio, por escrito

Con el tejido elegido cerramos el precio por escrito y pedimos la señal (el 40 % del total).

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1.ª prueba (hilván)

Hacia la segunda o tercera semana el traje está cortado y montado con hilo blanco, sin forro ni mangas cosidas del todo. Es la prueba más importante: aquí se corrigen hombros, largo y caída de la espalda, marcándolo todo a tiza sobre usted.

Chaqueta en hilván durante la primera prueba, con el sastre ajustando la manga
El hilván deja ver las costuras que se van a mover.
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2.ª prueba

En torno a la cuarta semana el traje ya está casi terminado: con forro, cuello y mangas montadas. Revisamos cómo se mueve al sentarse, al levantar el brazo y al abrochar. Los ajustes suelen ser pequeños (un centímetro en la manga, el bajo del pantalón).

¿Y si algo no convence?

Se descose y se vuelve a probar. Si hiciera falta una prueba más, entra en el precio; preferimos tardar una semana más a entregar algo que tire.

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Entrega

Entre la quinta y la séptima semana. Hacemos la última prueba con el traje acabado y planchado, ajustamos lo que quede y se lo lleva en su funda. Ese día se paga el resto.

Su patrón se queda aquí

Lo guardamos en el taller con su nombre. El siguiente traje empieza directamente en la elección de tejido, y si su talla cambia, corregimos el patrón en vez de empezar de cero.

La primera etapa es una cita

Cuéntenos cuándo le viene bien y le llamamos para fijar el día.